Bomba de humo (cloud point)

Matías Solar

Exposición  individual en Relaciones Publicas 

curaduría:  Antonella Rava 

Otoño 2021 

Ciudad de México 

 

¿Por qué insistir en la pintura? 

Sobre las sucesivas declaraciones de muerte de este género vive todavía una fuerza, una variación, un pliegue que no deja de aparecer en el curso del tiempo. Una fuerza de captura que la actualiza y la pone nuevamente en circulación. Ningún otro género vive tan intensamente de su propio ciclo mortuorio como la pintura. Extraer de ella, esa variación, ese pliegue; puede ser un desafío con el cual intentar medir las pinturas de Matías Solar. Pensar desde ellas, el encuentro entre la disolución de la historia y la aceleración tecnológica de los medios; la programación y el control en el cuerpo de una nueva superficie pictórica. 

 

Las pinturas más que representar operan acá como planos de captura; mallas de absorción que hacen visible a través de sus pliegues, la síntesis de una vida entendida desde el territorio, la geografía y la historia de ciertas técnicas de representación. Se conjugan lógicas extremas para dar sentido a una transformación de lo pictórico: modelos térmicos de traspaso de información del paisaje y los recursos socialmente precarizados de los soportes. Así, se han disuelto las temáticas objetuales de la representación en un proceso de traducción que hace emerger un lenguaje de abstracción y automatismo. Toda la fuerza expresiva de las pinturas acontece en la descodificación de la información, se vuelven irreconocibles porque asumen otra piel, otra capa, otra forma de concebir lo pictórico por fuera del cuerpo disciplinado de la representación. 

 

Las telas y cuadros de gran formato no sólo ya no representan algo, sino que son el proceso material de alteración — incluso destrucción— de los códigos habituales con los cuales medimos la pintura. Por eso, el pliegue, es lo único que queda en pie en la pintura, es ya su proceso maquinal y automático de sobrevivencia, el lugar de cita con la referencia histórica de la pintura, pero también su reverso y conexión con las nuevas técnicas de producción visual.


 

II        

 

En toda pintura contemporánea hay una lucha microfísica dentro del espacio pictórico; una lucha que ha ido desterrando el corpus metafísico que animaba el relato y organizaba los cuerpos humanos dentro de ella. Consecuente a ese proceso, las obras de Matías, han desestructurado el relato y el cuerpo, introduciéndolos en la materia de un flujo que da como resultado una imagen-pantalla. Como si todas las cosas que componen el mundo material volviesen a su estado orgánico y previo a cualquier representación. Previo a las formas, la identificación y reconocimiento, estas piezas seducen porque captan la intensidad de un acontecimiento matérico en los volúmenes y el estampado. Hacen vivir burbujas y cuerdas en la propia planitud de la superficie. El alto contraste cromático produce la vibración de las ondas, otorgándoles a los paños un movimiento ya no narrativo, sino químico y físico. 

 

Los procedimientos de construcción se instalan entre los límites del grabado y la pintura. El efecto de alta tecnología es causado por un cuidadoso sistema cromático que inunda la extensión en cada recorte de tela de satín. Acá despunta la exhibición, sin reserva, de la economía precaria de los materiales y las técnicas ad-hoc de un sistema en el cual la corporalidad del artista es requerida orgánicamente y de modo performático. El uso de las telas de bajo costo y las latas de spray, o sea, la genealogía de los recursos acusa ya el sentido político de la producción: su aspecto popular y regional. Infiltran el cuerpo sacro de la pintura y la vuelven otra cosa, esto es, le otorgan otro cuerpo que ya no cabe en los patrones de sus viejas definiciones. 


 

III

 

¿Qué tipo de cuerpo asedia en estas pinturas? 

Ya no hay carne ni cuerpo, sólo flujo y cifra tecnológica. Estas pinturas han sido tramadas desde un mundo desplegado por las tecnologías de la información y lecturas de un paisaje que ya no reconoce la escala humana, sino la infra y macro de los sistemas de producción de imágenes. Sus modelos de construcción visual ya no siguen el patrón anatómico de nada parecido o reconocible. El efecto cromático es la propia encarnación de las tramas y cifras que describen un mundo subsumido a procesos infinitos de información circulante. Ese cuerpo que asedia es la propia subjetividad tramada por los sistemas de control e identificación. La morfología de una nueva figuración que ya no puede ignorar la pantalla expandida en que se mueve el mundo de la visualidad. 

 

Esa intensidad de la trama subjetiva es la que se expande, pliegue por pliegue, en las obras de Matías. Sacarle a la pintura una nueva forma de expresión para hacerla fluir fuera de los marcos de reconocimiento y, fundamentalmente, para sacar a la pintura del autismo crítico que la ha separado de la experimentación. Se insiste por alteración de los lenguajes, para dejar en escena el testimonio de nuevos movimientos al interior de la superficie: deshacer lo visible y lo legible. La gravedad física del control y la fluidez de los medios de control —suspendidos— en una imagen no reconocible de la experiencia pictórica.



 

César E. Vargas

English : 

Why insist on painting?


 

On the successive declarations of death of this genre, a force still lives, a variation, a fold that does not stop appearing in the course of time. A capturing force that updates it and puts it back into circulation. No other genre lives so intensely on its own death cycle like painting. To extract from it, that variation, that fold; it can be a challenge with which to try to measure Matías Solar's paintings; think from them, the encounter between the dissolution of history and the technological acceleration of the media; the programming and control in the body of a new pictorial surface.

 

More than representing, the paintings operate here as capture planes; absorption meshes that, through their folds, make visible the synthesis of a life understood from the territory, geography and the history of certain representation techniques. Extreme logics are combined to give meaning to a transformation of the pictorial: thermal models of information transfer from the landscape and the socially precarious resources of the supports. Thus, the objectual themes of representation have been dissolved in a translation process that makes a language of abstraction and automatism emerge. All the expressive force of the paintings occurs in the decoding of the information, they become unrecognizable because they assume another skin, another layer, another way of conceiving the pictorial outside the disciplined body of representation.

 

Large-format canvases and paintings not only no longer represent something, but are the material process of alteration –even destruction– of the habitual codes by which we measure painting. For this reason, the fold is the only thing that remains standing in the painting, it is already its mechanical and automatic process of survival, the place of appointment with the historical reference of the painting, but also its reverse and connection with the new techniques of visual production.

 

II

 

In all contemporary painting there is a microphysical struggle within the pictorial space; a struggle that has been banishing the metaphysical corpus that animated the story and organized the human bodies within it. As a result of this process, Matías's works have unstructured the story and the body, introducing them into the matter of a flow that results in a screen-image. As if all the things that make up the material world returned to their organic state and prior to any representation. Prior to the forms, identification and recognition, these pieces seduce because they capture the intensity of a material event in the volumes and print. They make bubbles and strings live in the very flatness of the surface. The high chromatic contrast produces the vibration of the waves, giving the clothes a movement that is no longer narrative, but chemical and physical.

 

Construction procedures are installed between the limits of etching and painting. The high-tech effect is caused by a careful chromatic system that floods the extension of each satin fabric trim. Here, without reservation, the exhibition of the precarious economy of materials and ad-hoc techniques of a system come to the fore, a system in which the corporality of the artist is required organically and in a performative way. The use of low-cost fabrics and spray cans, that is, the genealogy of resources already shows the political sense of production: its popular and regional aspect. They infiltrate the sacred body of the painting and turn it into something else; that is, they give it another body that no longer fits into the patterns of its old definitions.

 

III

 

What kind of body pesters in these paintings?

There is no longer flesh or body, only flow and technological figures. These paintings have been woven from a world displayed by information technologies and readings of a landscape that no longer recognizes the human scale, but rather the infra and macro of image production systems. His visual construction models no longer follow the anatomical pattern of anything similar or recognizable. The chromatic effect is the very embodiment of the frames and figures that describe a world subsumed by infinite processes of circulating information. That body that haunts is the own subjectivity hatched by the systems of control and identification. The morphology of a new figuration that can no longer ignore the expanded screen on which the world of visuality moves.

 

This intensity of the subjective plot is the one that expands, fold by fold, in Matías's works. To take out of painting a new form of expression to make it flow outside the frames of recognition and, fundamentally, to take painting away from the critical autism that has separated it from experimentation. It insists on altering the languages, to leave on the scene the testimony of new movements within the surface: undoing the visible and the legible. The physical gravity of control and the fluidity of the means of control –suspended– in an unrecognizable image of the pictorial experience.

 

César E. Vargas

Registro Fotografico : Alfredo Mora / Matias solar 

Diseño e imprenta Luis doubon 

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proyecto apoyado por el ministerio de cultura y las artes gobierno de chile 2021